Palabra Del Aliento Para Bendecirte Hoy

Palabras de Aliento

 

Llevando la presencia de Dios

Por Alberto Delgado

Si queremos a la presencia de Dios debemos esforzarnos por obtenerla eso requiere tiempo, dedicación, estudio, adoración y consagración.

 

"David volvió a reunir a todos los escogidos de Israel, treinta mil. Y se levantó David y partió de Baala de Judá con todo el pueblo que tenía consigo, para hacer pasar de allí el arca de Dios, sobre la cual era invocado el nombre de Jehová de los ejércitos, que mora entre los querubines. Pusieron el arca de Dios sobre un carro nuevo, y la llevaron de la casa de Abinadab, que estaba en el collado; y Uza y Ahío, hijos de Abinadab, guiaban el carro nuevo." 2Samuel 6:1-3

El arca de Dios representa la presencia misma del Señor. El pueblo de Israel la llevaba en sus batallas y donde quiera que iban el Señor les daba la victoria. Es de suponer que por esto David quería llevarla a su ciudad. De igual manera todo creyente quiere tener la presencia de Dios en su vida, en su casa, en su ministerio o en su iglesia. Pero sucede, que queremos adquirir lo valioso sin poner el esfuerzo necesario para obtenerlo. David con sus escogidos salió a buscar el arca y aunque deberían transportarla en los hombros de los sacerdotes e ir caminando a la ciudad, fue más fácil montarla en un carro nuevo halado por bueyes para transportarla con mas rapidez.

La ciencia y la sociedad nos ha proveído de maquinarias e instrumentos que nos dan lo que queremos sin el mínimo esfuerzo, colocamos unas monedas en la maquina de gaseosa y en unos segundos recibimos lo que queremos, colocamos la comida congelada en el microondas y en un par de minutos esta lista para comer y con la misma facilidad queremos los beneficios de Dios.

Pero generalmente lo que no nos cuesta esfuerzo o es fácil de obtener por lo general no lo valoramos. Si queremos a la presencia de Dios debemos esforzarnos por obtenerla eso requiere tiempo, dedicación, estudio de la palabra, adoración, consagración a Dios.

El arca del pacto era bien pesada estaba hecha de madera de acacia y estaba cubierta de oro por dentro y por fuera y además el propiciatorio y los querubines que la cubrían eran de oro puro, de aquí que, era más fácil montarla en un carro, que cargarla en los hombros. Pero este descuido costo la vida de un hombre.

Cuando llegaron a la era de Nacón, Uza extendió su mano al arca de Dios, y la sostuvo; porque los bueyes tropezaban. Y el furor de Jehová se encendió contra Uza, y lo hirió allí Dios por aquella temeridad, y cayó allí muerto junto al arca de Dios. Y se entristeció David por haber herido Jehová a Uza.

Al ver esto David se atemorizo y dejo el arca en casa de un hombre: Y temiendo David a Jehová aquel día, dijo: ¿Cómo ha de venir a mí el arca de Jehová? De modo que David no quiso traer para sí el arca de Jehová a la ciudad de David; y la hizo llevar David a casa de Obed-edom geteo. Y estuvo el arca de Jehová en casa de Obed-edom geteo tres meses; y bendijo Jehová a Obed-edom y a toda su casa.

Al ver David la bendición alcanzada por Obed-edom en solo tres meses, cobro fuerzas y quiso llevarla de nuevo a su casa. Cuando la presencia de Dios está sobre nuestra vida o nuestra casa, no importa quienes seamos o que posición tengamos, los hombres, ricos o pobres, con autoridad o sin ella, querrán tener lo que tenemos. David era el Rey de Israel, pero quería tener lo que Obed-edom tenia en su casa. La Gloria de Dios manifestada y las bendiciones que trae habitar en su presencia están disponible para toda persona que este dispuesta a pagar un precio por alcanzarla. No podemos esperar apretar un botón y obtener las maravillas de Dios, porque solo son para aquellos que con anhelo luchen por alcanzarlas.

Entonces David fue, y llevó con alegría el arca de Dios de casa de Obed-edom a la ciudad de David. Y cuando los que llevaban el arca de Dios habían andado seis pasos, él sacrificó un buey y un carnero engordado. Y David danzaba con toda su fuerza delante de Jehová; y estaba David vestido con un efod de lino. Así David y toda la casa de Israel conducían el arca de Jehová con júbilo y sonido de trompeta. 2Samuel 6:13-15