Palabra de Dios
Hoy será un gran día
Reflexión de hoy
El dominio propio es la capacidad de gobernarse a uno mismo antes de intentar gobernar cualquier otra cosa. Es una señal de madurez espiritual y una protección contra las decisiones impulsivas que pueden arruinar años de esfuerzo en un solo momento de debilidad.
Pedir al Espíritu Santo que nos dé dominio propio es fundamental para manejar nuestras emociones, nuestro lenguaje y nuestros apetitos. Una persona con dominio propio es como una ciudad amurallada: difícil de invadir y segura. Al elegir la disciplina sobre el impulso, estás honrando a Dios con tu cuerpo y con tu voluntad, lo que te posiciona para recibir mayores bendiciones.
Oración
Padre, ayúdame a caminar en dominio propio. Que mis emociones y deseos estén sujetos a Tu voluntad y no al revés. Gracias por Tu fortaleza. Amén.
Versículo
Una persona sin control propio es como una ciudad con las murallas derribadas.