Palabra de Dios
Hoy será un gran día
Reflexión de hoy
A veces, el obstáculo más grande para nuestra bendición no es el pecado en sí, sino nuestra incapacidad de perdonarnos a nosotros mismos. Si Dios, que es santo, ya te perdonó y olvidó tu falta, ¿quién eres tú para seguir condenándote? La culpa es una carga pesada que Dios no quiere que lleves.
Aceptar el perdón de Dios requiere humildad. Deja de castigarte por errores del pasado que ya están bajo la sangre de Cristo. La restauración completa llega cuando decides tratarte con la misma gracia con la que Dios te trata. Mírate al espejo con amor y declárate libre para empezar de nuevo. Tu pasado no es un impedimento para tu destino.
Oración
Señor, acepto Tu perdón y decido perdonarme a mí mismo. Gracias por borrar mis rebeliones y por darme una nueva oportunidad para servirte con gozo. Amén.
Versículo
Por lo tanto, ya no hay condenación para los que pertenecen a Cristo Jesús.