Palabra de Dios para Hoy
Devocional con Oración y versículo
Reflexión
A veces nos frustramos por puertas que no se abrieron, por oportunidades que parecían cercanas y no llegaron, o por caminos que imaginábamos de cierta manera y terminaron siendo muy distintos. Pero Dios sigue siendo el Señor de las puertas. Él ve lo que nosotros no vemos. Sabe cuándo algo no conviene, cuándo algo todavía no es el tiempo correcto, y también sabe dónde está la oportunidad precisa que sí forma parte de su voluntad para nuestra vida. Que algo se haya cerrado no significa que Dios se haya olvidado de ti. Muchas veces una puerta cerrada es una protección, y otras veces es simplemente el anuncio de que viene algo mejor. El error es desesperarse y pensar que todo terminó. Cuando Dios está a cargo, una puerta cerrada nunca es el final definitivo.
Apocalipsis 3:8 dice: “He aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar”. Qué promesa tan fuerte para empezar el día. Cuando una puerta viene de Dios, no depende del capricho humano, ni de la opinión de otros, ni de circunstancias limitadas. Él sabe abrir acceso donde parecía imposible. Puede abrir puertas laborales, ministeriales, familiares, emocionales y espirituales. También puede abrir puertas dentro de ti: nuevas ideas, nueva fe, nuevas fuerzas y nueva visión. Tal vez hoy no sepas exactamente cómo sucederá, pero no necesitas saber todos los detalles para seguir creyendo. Solo necesitas confiar en que Dios no perdió el control. Lo que Él determinó para ti llegará en el momento correcto. Por eso no te encierres en la tristeza por lo que no fue. Mantén tu corazón expectante. El mismo Dios que cerró lo que no convenía, puede abrir hoy mismo lo que sí forma parte de tu propósito.
Oración
Señor, en esta mañana decido confiar en ti por encima de mis frustraciones y de las puertas que se cerraron en el pasado. Tú conoces lo que he esperado, lo que he pedido y también lo que no entendí. Hoy pongo delante de ti mi futuro, mis planes y mis anhelos. Te pido que abras únicamente las puertas que vienen de tu voluntad y que cierres aquello que no conviene a mi vida. Líbrame de insistir en caminos equivocados y dame paz para esperar tu tiempo. Declaro que ninguna puerta correcta se perderá, porque tú eres quien abre delante de mí el camino. Recibo tu dirección, tu favor y tu gracia para avanzar hacia lo nuevo que has preparado. En el nombre de Jesús, amén.
Versículo de hoy
He aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar.