No Te Guíes Por Las Apariencias Ocúpate del Corazón

El Señor quiere tener con nosotros una relación íntima, sincera y pura. Que aprendamos a reconocer nuestros errores y a no juzgar por las apariencias a nadie. Si adoramos y amamos a Dios con todo el corazón, seremos levantados para ser luz.

2 Samuel 6:21 dice: “David le replicó a Mical:—¡Estaba danzando delante del Señor, quien me eligió por encima de tu padre y de su familia! Él me designó como el líder de Israel, el pueblo del Señor, y de este modo celebro delante de él”.

Mical había sido una de las esposas de David y lo había menospreciado en su corazón cuando éste danzaba con gozo delante del Señor. Parece que ella no pudo comprender la relación que David tenía con Dios, tampoco valoraba su investidura como Rey, ni lo respeto como líder, ya que vemos que David le tuvo que aclarar que el Señor lo había elegido para reinar. El versículo 23 dice que Mical nunca tuvo hijos.

Para dar frutos tenemos que aprender a respetar a las personas, a lo que Dios le dio a cada uno, a valorar la unción y a no levantarnos a criticar. Debemos aprender a recibir lo que otros tienen del Señor, aunque nadie es perfecto y todos podemos equivocarnos, aún así debemos tener sumo cuidado de nunca juzgar, condenar, ni criticar a los demás. También David le aclaró en el versículo 22 que no le importaba su imagen ante los demás, sino ante al Señor. Somos llamados a buscar al Señor de todo corazón, a ser fieles y puros en lo íntimo de nuestra relación con Él.

Oremos así:

“Padre Celestial, te doy gracias por mostrarme que solo te importa mi corazón. Te pido perdón si he juzgado o criticado a otras personas. Seré como David, adorandote sobre todo para servirte sin importar las apariencias, en el nombre de Jesús. Amén

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