Herederos de la Promesa

Pastor Claudio Freidzon

Algo está pasando en la iglesia, en los que aman a Dios. Hoy se están volviendo a ver jóvenes deseosos de escuchar las Escrituras, matrimonios volviendo a orar juntos después de muchos años y gente hambrienta por conocer al Espíritu Santo. Sin embargo, ¿quién no enfrenta problemas? Sin embargo, cuando nos encontramos con la presencia de Dios todo es diferente. Hoy hablaremos acerca de todo lo que hemos recibido de Dios y lo que todavía estamos por ver! ¡Necesitamos el fuego de Dios!

El día del Pentecostés, luego de que Jesús resucitara y ascendiera a los cielos, el Espíritu Santo se depositó en cada persona que estaba orando en el aposento alto (Hechos 2). Ese día se generó una verdadera revolución! Los discípulos fueron encendidos y comenzaron a hablar en lenguas y a experimentar el nuevo tiempo de Dios.
Esa es la misma presencia que hoy podemos experimentar si lo buscamos, de igual forma que en aquél entonces, con todo el corazón y en unidad. El mismo Espíritu Santo se está queriendo posar en tu vida; Dios no ha cambiado y su amor tampoco. Es el mismo siempre. Su Palabra no expira ni se apaga.

La verdadera felicidad es encontrarse con Dios.

La paz y la profunda alegría, no las hallamos en un buen auto o en tener muchos billetes ahorrados. Todo esto se puede perder, pero no se compara con perder la presencia de Dios. Allí está el verdadero vacío.

Si tienes a Dios, entonces tienes la verdadera felicidad. Cristo viene para darnos vida en abundancia. Las promesas de Dios no cambian porque permanecen para siempre. Sus promesas siguen estando en pie! ¡Es tiempo de abrazar esa presencia de Dios y que nada apague al espíritu en tu vida!

En diferentes pasajes el Señor nos amonesta a cuidar la presencia del Señor. A veces la descuidamos o no creemos que Dios está en nosotros, del todo.

En Hebreos 6:13-18 leemos hermosas palabras del escritor a los hebreos que dice que Dios no miente. Vivimos en un mundo lleno de mentiras, la gente te dice: “Te lo juro”, pero solo utilizan tan profunda frase como un recurso para evitar confrontar la verdad. En cambio, Dios no miente. Si Él promete que te bendecirá con abundancia y que te multiplicará grandemente, es porque sin duda, lo hará.

Pero esta abundancia no es solamente de dinero o de todo lo que podamos necesitar en lo terrenal, aunque es bueno, no es todo lo que precisamos. Lo más importante es sentirnos amados por Dios, de vivir con su favor y bajo su gracia.

La gracia de Dios te libera de la condenación

A veces nos olvidamos de lo importante que es la gracia de Dios sobre nosotros. Hoy muchos no quieren saber nada con la realidad del infierno. Solo quieren respuestas rápidas y soluciones a todo lo terrenal, sin embargo, sin la gracia de Dios estaríamos perdidos. Todos hemos pecado, de alguna u otra forma. Esto nos destituyó del cielo. Es por eso que todos necesitamos del Salvador. Fue por eso que Jesús, en su incomparable amor, ha dado todo para que las puertas del paraíso sean abiertas otra vez para todo aquél que decida creerle.

En cierta ocasión, unos amigos llevaron a otro amigo paralítico a los pies de Cristo para que lo sanara (Lucas 5:17-24). Pero era tal la multitud que la única forma de llegar a Él era accediendo desde el techo. Imagínate llegar, ver el obstáculo y perseverar, subir al hombre dolorido al techo, lograr abrirlo y bajarlo hasta la misma presencia de Jesús para que Él le diga: “Tus pecados te son perdonados”. Los religiosos, pensaron: “¿Tanto lío para que lo perdone simplemente?” Sin embargo, esto es lo más importante porque habla de la eternidad. De lo que al fin de cuentas permanece.

Todos necesitamos el favor de Dios y su perdón. Hoy estamos viviendo casi como en los tiempos de Sodoma y Gomorra, y lo peor es que de a poco nos comenzamos a acostumbrar. Es por eso que necesitamos a Jesús para tener claridad en un mundo lleno de tinieblas.

Un día, cada uno de nosotros dejaremos la Tierra y es allí donde nos encontraremos con nuestro Padre Celestial que nos pedirá cuentas de nuestro tiempo aquí. Pero si tenemos a Jesús en el corazón, lo que Él verá será el amor de su Hijo sobre nosotros, su sangre derramada que nos cubre de todo pecado. ¡Ese es el milagro más grande!
La Biblia dice en Romanos 8:1 que ninguna condenación hay en Cristo. Si vivimos para él, aun con defectos, ya somos libres del infierno. ¡El favor está contigo! Has hallado salvación justo a tiempo. Si has aceptado a Cristo ya no tienes ninguna condenación!

(Recurso para el líder: Aquí puedes tomar una hoja, mancharla frente al grupo, pisotearla y hasta romperla simbolizando una vieja vida llena de errores y circunstancias que van
ensuciando el corazón. Luego doblarla y ponerla dentro de la Biblia para que lo único que vean es la Biblia y no más la hoja)

De la misma manera, estamos escondidos en la gracia de Dios. él ya no ve nuestros errores y complejos sino que ve lo que Jesús hizo por nosotros y lo que todavía está por hacer!

La vida es aceptar a Jesús, sino uno simplemente se limita a existir, a ser una máquina de trabajar y hacer todo lo que debe. En Cristo es donde está la verdadera felicidad y plenitud espiritual.

Así como a Abraham, Dios te va a bendecir con abundancia y te va a multiplicar grandemente. Eres heredero de la promesa! Y para que Abraham llegara a descubrir todo lo que Dios tenía para él tuvo que pasar por tres etapas:

1) Fue mudado de lugar donde vivía. Físicamente cambió de ciudad hacia Canaán.

2) Cambió su nombre y le comenzó a llamar Abraham, que significa “Padre de multitudes”.

3) Dios le mostró el cielo cubierto de estrellas y lo hizo salir de su tienda para mostrarle el gran sueño que tenía para él.

Anterior articulo:

Cada día merece una oportunidad

Siguiente articulo:

Tu Ayuda Viene de Dios

También te puede interesar...

  1. Gracias mi Señor por tu gracia , mi corazón te encuentra….AMEN
    Gracias por este Ministerio, sea siempre tu sabiduría guiándolo….AMEN

  2. “Gracias Señor Jesus, se que vas delante de mi y enderezas mis lugares tor-
    cidos””Gracias Señor Jesus porque soy salvo y habito al abrigo del Altísimo y moro bajo la sombra del Omnipotente”.

Publica un nuevo comentario