No es Tuya La Venganza, es del Señor. Déjalo Actuar

Nunca tomes venganza por mano propia. Si decides entregar tus situaciones injustas a Dios, serás lleno del Espíritu Santo, tendrás el amor de Dios en tu corazón y podrás ver obrar la mano de Dios a tu favor.

En Romanos 12:29 dice: “Queridos amigos, nunca tomen venganza. Dejen que se encargue la justa ira de Dios. Pues dicen las Escrituras: «Yo tomaré venganza; yo les pagaré lo que se merecen», dice el Señor”.

Siempre debes abstenerte de devolver mal por mal, todos tenemos situaciones que nos llevan a querer contraatacar a otras personas que sentimos que nos trataron injustamente. Una pequeña semilla de bronca puede hacer brotar gran amargura en el corazón, porque no estamos llamados a tomar venganza por mano propia de todo lo que nos molesta. El deseo de hacer un daño para tomar venganza, o los pensamientos de rencor en contra de otro, son al final un daño para nosotros mismos. Nunca proceden de Dios ese tipo de cosas. La escritura dice que el Señor pagará lo que cada uno merece, no es necesario encargarnos nosotros.

Si decidimos actuar con violencia o resentimiento, el Señor no obrará a nuestro favor. Tal vez pase mucho o poco tiempo, pero si te mantienes fiel, las cosas se pondrán en su lugar. Aunque nosotros a veces lo olvidemos, el Señor siempre restaura nuestra vida y actúa a nuestro favor. Para que recibas siempre lo mejor y para que el Señor se encargue de reivindicar, devuelve bien por mal en todo tiempo.

Oremos así:

“Señor, no es mía la venganza, es tuya la facultad de juzgar justamente y pagar a cada uno lo que merece. Renuncio al rencor, la amargura, el odio y el deseo de venganza en todas sus formas. Entrego a ti mi causa, lo pido y creo en el nombre de Jesús. Amén”

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