ORACIÓN DE LA MAÑANA PARA DAR GRACIAS A DIOS POR TODO

Por Mario Serrano

Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias (Colosenses 4:2)
La gratitud es un obsequio que muy pocos reciben.

Cuantas personas dieron todo de sí mismas por su prójimo o por alguna causa y nunca recibieron agradecimientos o palabras de gratitud.

Por otra parte, muchos obtuvieron salvación, milagros familiares, sanidad física y grandes beneficios a causa de la fe en Dios, pero hoy se han vuelto atrás, dándole la espalda al Señor y siendo ingratos con El.

Tal vez por ello nos resulta difícil entender cómo poner en práctica e introducir en la oración la acción de gracias.
Acción de gracias, es más que finalizar una oración con algunas palabras de gratitud.

Acción de gracias es un cambio de perspectiva. Es comenzar, desarrollar y culminar nuestra oración desde una posición de victoria. Las oraciones de queja y lamento, declarando a cada momento nuestra derrota y dolor solo producen angustia y se enfocan más en el problema que en la solución.

Oremos, presentemos nuestra petición, pero acto seguido afirmemos las promesas de Dios en cuanto a nuestra situación y ofrezcamos alabanza y gratitud por ello al Señor. Algunos oran “¡oh Dios pobre de mí, ya no sé qué más voy a hacer, todo me sale mal!, etc… en cambio podríamos decir “Señor me siento angustiado y sin fuerzas, pero te doy gracias porque tu llenas mi boca de risa y mi lengua de alabanzas, tu renuevas mis fuerzas como las águilas y podré volar sobre toda tempestad y superar esta situación. ¡Contigo soy más que vencedor!

Esta forma de oración requiere mayor conocimiento de las escrituras. Toma tiempo para leer tu biblia, medita en las promesas de Dios referente a tu situación particular. Luego colma tu oración de esas promesas declarando que son tuyas en el nombre de Jesús. Afirma y testifica declarando a cada momento la verdad de Dios que ha llenado tu corazón. Cuando realizas oraciones de este tipo el mundo espiritual se activa. Milagros suceden, ataduras se cortan, cadenas se rompen, el poder de Dios es impartido y corrientes de favor soplan e impulsan tu destino.

Oremos así:

Señor hoy quiero darte gracias por todo lo que has hecho por mí.
Perdóname si he sido ingrato contigo.
Declaro que este es el día que ha hecho el Señor, me alegare y gozare en él.
Gracias por la vida, por tu amor, por Jesucristo que murió por mí en la cruz y gracias por el Espíritu santo que está conmigo a cada momento ayudándome en mi debilidad.
Gracias por todos los milagros recibidos y también te agradezco por aquellos que harás a partir de hoy.
Contigo soy más que vencedor así que no tendré temor a la prueba y a la aflicción.
Tú estás conmigo y peleas por mí, por tanto nadie me podrá hacer frente en todos los días de mi vida.
Gracias porque por tus llagas yo he sido sanado
Tú suplirás para todas mis necesidades conforme a tus riquezas gloriosas en Cristo
Gracias porque ahora recibo mucho más abundantemente de lo que pido y entiendo.
Mil gracias Señor.
Declaro, creo y pido todo esto en el nombre de Jesús amen.

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