Oración Para ser Libre de Toda Culpa y Condenación

Por Mario Serrano

Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más. (Juan 8:11)

En esta ocasión, el capítulo 8 de san juan desde el versículo 1 al 11 nos relata esta historia de perdón y amor. Jesús estaba enseñando y los religiosos de la época le trajeron una mujer sorprendida en adulterio. Este pecado era castigado severamente en la antigüedad, por lo tanto le preguntaron a Jesús que hacer con la mujer, si debían apedrearla como señalaba la ley o si debían aplicar otro castigo, Jesús simplemente les dijo la conocida frase, “El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella”.(versículo 7)

Este principio debe aplicarse siempre antes de emitir juicio hacia los demás. Nunca debemos señalar el error de nuestro prójimo sin antes considerar nuestra conducta frente a la misma situación. Poseemos la tendencia de ser severos con los demás pero permisivos con nosotros mismos. La conciencia de aquellos religiosos les impidió juzgar a la mujer. Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio.(versículo 9)

En segundo lugar Jesús nos deja una enseñanza consoladora hacia aquellos que poseen un profundo sentido de culpabilidad.

Cuando una persona ha pecado y no se remedió la culpa, la persona vive en un estado de ansiedad. Algunos problemas coronarios o de fatiga y estrés, no son producidos solamente por exceso de trabajo, sino que son causados por un sentimiento oscuro y profundo de culpabilidad.

El sentimiento subconsciente de culpabilidad, produce angustia, una personalidad irritable, esta persona se transforma en un individuo que se enoja por nada y por todo, y cunado más amor y cariño recibe de los demás, más se irrita, siempre busca un problema para castigarse y saldar su deuda.

Si estas enfrentando esto, déjame decirte que no es necesario seguir castigándote. Dios te ama y quiere liberarte de la culpabilidad. Él no te condena, él te perdona y quiere hacerte libre, solo debes aceptar su perdón y eso restaurara tu corazón enfermo y dolorido, al ser perdonado te sentirás libre y renovado.


Oremos así:

“Señor tú conoces mi corazón, tu sabes cuánto tiempo me ha atormentado esta culpa, privándome de gozar tu amor y de todo lo bueno que me rodea.

Ten misericordia de mí, alza sobre mí tu rostro y dame paz.

Si confesamos nuestros pecados tu eres fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad.
Reprendo en el nombre de Jesús y echo fuera de mi vida todo espíritu de culpa, vergüenza y condenación que quiera atormentarme.

Declaro que mi corazón es rociado con la preciosa sangre de Cristo, que me limpia y purifica de todo pecado y de mala conciencia.

Que maravillosos es saber que tú me perdonas y liberas de toda culpabilidad, gracias porque me envuelve ahora una atmosfera de amor y perdón

Lo pido, creo, declaro y recibo todo esto en el nombre maravilloso de Jesús, Amen”

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