Salmo 34 Biblia Hablada con Explicación y Oración

BIBLIA HABLADA SALMO 34 NUEVA TRADUCCIÓN VIVIENTE Y COMENTARIO BIBLICO

Devocional del Salmo 34, escrito por Esteban Correa.

Versículos del 1 al 3

A medida que vamos creciendo en la fe y teniendo una revelación mayor de Dios, no haremos otra cosa sino alabarlo y adorarlo permanentemente, por eso David hace una exclamación desde lo más profundo de su alma, y dice: “Alabaré al Señor en todo tiempo; a cada momento pronunciaré sus alabanzas”.

La adoración a Dios es una respuesta automática de nuestro corazón cuando somos llenos del Espíritu Santo, adorar es unirse a Dios en el Espíritu para rendirle todo nuestro amor, llenando nuestra boca de alabanzas porque es digno de recibirla. Podemos conectar este texto a lo que el Apóstol Pablo nos enseña con respecto a la Adoración a Dios y a la llenura del Espíritu Santo en Efesios 5 del verso 18 al 20, dice:

“No se emborrachen con vino, porque eso les arruinará la vida. En cambio, sean llenos del Espíritu Santo cantando salmos e himnos y canciones espirituales entre ustedes, y haciendo música al Señor en el corazón. Y den gracias por todo a Dios el Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”.

Crecer, madurar y conocer a Dios está ligado directamente con los frutos de nuestros labios que confiesan su nombre para adorarlo. En el cielo está lleno de adoración, en la iglesia nos juntamos para adorar a Dios, porque es la llave que prepara el camino para que seamos libres, sanos y bendecidos en todas las cosas. Toda persona que ame a Dios alabará su nombre con sus palabras, sus actos y sus pensamientos.




La adoración es un arma de guerra espiritual, que rompe cadenas, abre los cielos y destraba puertas cerradas.

Es una historia bastante conocida la de Pablo y Silas cuando fueron encarcelados, relatada en el libro de los hechos, la disposición de su corazón en un momento tan duro como quedar presos injustamente fue la de adorar a Dios, no tuvieron otra cosa en su interior, sino adoración al Padre, ellos sabían que habían sido encarcelados por predicar su palabra, y que toda era temporal, y porque amaban a Dios decidieron adorarlo, y fue tan gloriosa la manifestación de su adoración, que el Señor hizo temblar el lugar y fueron liberados. El relato del libro de los Hechos capítulo 16, del versículo 16 al 40 lo dice asì:
“A eso de la medianoche, Pablo y Silas se pusieron a orar y a cantar himnos a Dios, y los otros presos los escuchaban. De repente se produjo un terremoto tan fuerte que la cárcel se estremeció hasta sus cimientos. Al instante se abrieron todas las puertas y a los presos se les soltaron las cadenas”.

En el versículo dos nos dice que David se gloría, se jacta del Señor, porque las personas de fe están exultantes por tener la bondad y el amor de Dios de su lado, por sentir la dulce presencia del Espíritu Santo todos los días, quién nos guia, fortalece y ayuda. Esta es nuestra gloria y felicidad.

En el verso tres hace un invitación para hablar de las grandezas del Señor y alabar juntos su nombre. Es poderoso que adoremos juntos con otros hermanos al Señor y que hablemos de su poder, debemos hacerlo siempre para fortalecernos y para que la obra de Dios avance.

(Versículo 4)

“Oré al Señor, y él me respondió; me libró de todos mis temores”.

Hay tres elementos en este verso, uno es la acción de orar, otro es la respuesta de Dios y el tercero la libertad de los temores. El temor es el enemigo número uno de la fe y la vida espiritual. Por eso la mayoría de las veces que necesitemos ayuda es porque puede haber algún tipo de temor.

David en vez de enfocarse en el temor, se enfocó en el Dios creador de todas las cosas y oró a Él, y recibió respuesta. La respuesta de Dios puede que no venga simplemente porque no oramos. Así que es imperativo que podamos tener un momento de sincera y profunda oración a Dios, el resultado será la respuesta de Dios y la libertad de todos los temores, es bueno saber que no quedó ningún temor de David sin resolver, debemos resaltar la palabra todos, Dios lo libró y nos libra de todos los temores

(Versículo 5)

“Los que buscan su ayuda estarán radiantes de alegría; ninguna sombra de vergüenza les oscurecerá el rostro”.

Este salmo tiene una forma poética, en la versión Reina Valera 1960 dice en este verso: “Los que miraron a él fueron alumbrados, Y sus rostros no fueron avergonzados”. Buscar su ayuda, orar, dirigir nuestra mirada a Él con esperanza y expectativa es lo que nos alumbrará la vida. Muchos pueden conocer algo de Dios o haber tenido alguna experiencia, pero para estar alumbrados por el Señor siempre debemos mirarlo, esto significa escuchar su palabra y obedecerla, buscarlo y hacer su voluntad.

Ponernos en el camino de satisfacer nuestra hambre y sed espiritual, traerá como resultado que su Luz nos hará la vida clara, estaremos radiantes de alegría. Se produce un rompimiento que corta las cadenas de oscuridad cuando decidimos alcanzar a Dios, si pedimos su ayuda llegaremos al momento donde la luz irrumpirá sobre toda sombra de vergüenza en nuestra vida para darnos la plenitud de Dios.

Comparemos esto con Job 11:17

“La vida te será más clara que el mediodía; Aunque oscureciere, será como la mañana”.

Esta es la voluntad de Dios para ti, para mi y para todos los hijos de Dios, que su luz nos guíe, nos ilumine, nos haga estar radiantes de alegría. La gloria de Dios debe verse por medio de nosotros. Si basas tu vida en Dios y procuras serle fiel, su luz llenará cada rincón de tu ser y de todos en tu vida.

(Versículo 6)

“En mi desesperación oré, y el Señor me escuchó; me salvó de todas mis dificultades”.

Vemos una repetición de la actitud de orar para ver la respuesta de Dios, y en este caso, ser salvo de todas las dificultades. Otras versiones dicen “de todas las angustias”. Que tremendo es el poder de Dios, que nos da la palabra todas, para darnos a entender que él siempre nos puede ayudar, solo debemos orar a Él para que nos dirija a la salida y nos de libertad.

No hay angustia que Él no pueda resolver, pero debemos tener la humildad de enfocarnos en Él para ser alumbrados, de orar.

(Versículo 7)

Éste es uno de los textos más populares de la biblia: “El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, Y los defiende”. Pero notemos la tremenda importancia que tiene el temor de Dios, la biblia está llena de referencias a tener temor de Dios, que no es otra cosa que obedecer a su palabra, sabiendo que Él es el creador de todo y que quiere lo mejor para nosotros. Tener temor de Dios es sensatez y sabiduría. Es tener respeto, reverencia, adoración, amor y devoción a Dios.

Para saber si tenemos temor de Dios, tenemos que estar cuidando de hacer todo lo que Él nos pide y de no desviarnos de su camino. Así su ángel estará para defendernos. Esta protección no tiene comparación, no hay ninguna protección mejor que podamos tener en la vida que el Ángel del Señor acampando, rodeandonos y defendiendonos.

(Versículo 8)

El versículo 8 nos hace una invitación a probar a Dios en el sentido de buscarlo, de acudir a Él como nuestro refugio para experimentar su bondad. David tenía una relación genuina de amor con Dios, la biblia nos deja claro que toda persona que con humildad busque a Dios y sinceridad, tendrá su favor y respuesta. Por eso es también este texto una promesa de alegría, que tendremos aquellos que nos refugiamos en Él.

(Versículo 9 y 10)

“Teman al Señor, ustedes los de su pueblo santo, pues los que le temen tendrán todo lo que necesitan. Hasta los leones jóvenes y fuertes a veces pasan hambre, pero a los que confían en el Señor no les faltará ningún bien”.

Otra vez vemos las bendiciones para los que aman, respetan y temen a Dios.

El temor de Dios tiene poco que ver con conductas externas, y mucho que ver con actitudes internas, porque los farisesos en tiempos de Jesús cumplian con todo lo que tenia que ver con la ley, con lo que se podía ver a simple vista, pero no cumplian con un corazón agradable a Dios, lo religioso puede confundir a las personas, porque puede parecer que alguien que aparenta ser santo o piadoso, está haciendo las cosas bien, pero en verdad no está en aprobación en absoluto para Dios. Cuando conocemos a Dios nos daremos cuenta que no mide con la misma vara que el mundo o que el ojo humano. El mundo mide todo por apariencias, pero Dios puede ver el corazón. David fue llamado un varón conforme al corazón de Dios, y vemos en su vida como despreció el ser arrogante.

David tuvo un origen humilde, incluso fue despreciado por propia familia, pero había conocido lo que Dios ve y valora en nosotros, y nos lo muestra a través de estos salmos y de muchas historias en la biblia.

Cuando notamos alguna mala actitud en nuestro corazón, debemos tener la humildad de reconocerla y cambiarla, si nos cuesta vencer las malas costumbres o actitudes, simplemente debemos decidir renunciar a todo lo que nos perjudica y pedir ayuda a Dios para tener el corazón recto que necesitamos.

Si Dios nos dice algo en su palabra, es porque espera que lo obedezcamos, sin embargo la falta de temor de Dios puede hacer que una persona sea mentirosa, irrespetuosa, inmoral, corrupta, violenta, incrédula y toda clase cosas malas que están vinculadas con la arrogancia y la rebelión. Sin embargo se puede dar una apariencia de piadosa religiosidad, y en el corazón ser todo lo contrario. Por eso el temor de Dios no se puede medir por apariencias, sino que cada uno debe quitar las zonas oscuras para entregárselas a Dios, renunciar a todo lo malo y vergonzoso y así vivir agradando a Dios, temiendo su nombre, amando su presencia y obedeciendo su palabra.

La promesa que nos da es que los que temen a Dios no tendrán falta de ningún bien. Menciona el versículo diez como ejemplo a los leones jóvenes y fuertes, que aun teniendo fortaleza y juventud, pueden no conseguir el suficiente sustento, pero a los que temen a Dios, sin importar si condición, aunque pasen momentos de escasez, no tendrán falta de ningún bien.




(Versículo 11 al 14)

El versículo 11 es una contundente invitación que todos recibimos de un padre para enseñarnos lo más importante que necesitamos saber: Aprender el temor de Dios.

Inmediatamente en el verso 12 el autor hace dos preguntas simples, pero extraordinarias a la vez, la biblia Reina Valera 1960 dice: ¿Quién es el hombre que desea vida, Que desea muchos días para ver el bien? La Nueva traducción viviente lo pone de esta forma: ¿Quieres vivir una vida larga y próspera? La pregunta es la forma de decirnos que una vida y un corazón con temor de Dios dará como resultado una vida con muchos días para ver el bien. No solo una vida larga, sino una larga y feliz.

Podemos dar gracias a Dios porque su voluntad es que nosotros tengamos una vida larga y feliz, nuestra parte es someternos a su plan, amarlo de todo corazón, iluminar y limpiar todo rincón oscuro, todo pecado de nuestra vida, siendo llenos del Espíritu Santo para vivir vencedores, rompiendo toda maldición y cadena que el enemigo quiera traer a nuestra vida.

En el verso 13 y 14 nos da una respuesta que parece simple, pero envuelve un gran compromiso y consagración: “Guarda tu lengua del mal,Y tus labios de hablar engaño. Apártate del mal, y haz el bien; Busca la paz, y síguela”. Controlar nuestra lengua es una de las tareas más difíciles, pero es la señal de que vamos madurando.

Se refiere a hablar vida, fe, esperanza y proclamar las promesas de Dios. Dejando toda mentira y engaño, no siendo juzgadores, ya que todos tenemos debilidades e imperfecciones.

Dejemos de ser jueces, antes de juzgar a otros, temamos por nosotros mismos, aplicamos la misericordia de Dios con los demás y seamos más observadores de nosotros mismos para ser ejemplo.

Guardar la lengua del mal, es dejar de hablar queja, abandonar el odio, la envidia, la incredulidad, la dureza, los celos, es renunciar a ponernos en jueces religiosos, es abandonar la duda, es dejar de maldecir a otros.

Dejar de hablar el mal involucra muchas cosas, no es solamente dejar de decir palabras groseras o inmorales, es mucho más que eso, es ver cómo está nuestro corazón para que nuestra boca refleje nuestro arrepentimiento y humildad.

Este texto es uno de los que se repiten textualmente en el nuevo testamento, en 1 Pedro 3, es muy contundente cuando podemos ver un texto que se repite literal en el antiguo y nuevo testamento, el apóstol Pedro cita el Salmo 34 y lo hace bajo el siguiente contexto.

Leamos 1 Pedro 3:8-12

Por último, todos deben ser de un mismo parecer. Tengan compasión unos de otros. Ámense como hermanos y hermanas. Sean de buen corazón y mantengan una actitud humilde. No paguen mal por mal. No respondan con insultos cuando la gente los insulte. Por el contrario, contesten con una bendición. A esto los ha llamado Dios, y él les concederá su bendición. Pues las Escrituras dicen:

«Si quieres disfrutar de la vida
y ver muchos días felices,
refrena tu lengua de hablar el mal
y tus labios de decir mentiras.
11 Apártate del mal y haz el bien.
Busca la paz y esfuérzate por mantenerla.
12 Los ojos del Señor están sobre los que hacen lo bueno,
y sus oídos están abiertos a sus oraciones.
Pero el Señor aparta su rostro
de los que hacen lo malo».

Muchas de las claves de victoria de nuestra vida diaria están entre estos versos que nos hablan abiertamente de disfrutar la vida y ver muchos días felices. El fruto está directamente relacionado con las palabras que salen de nuestro corazón. Pedro viene hablando de no contestar con insultos, sino bendecir, de tener buen corazón, de mantener una actitud humilde y de no pagar mal por mal. Y al final dice: “a esto los ha llamado Dios y Él les concederá su bendición” entonces cita al Salmo 34:11:16.

Todo se centra en la actitud humilde del corazón y que el mal quede desechado y no se transforme en palabras. Siendo incluso dadivosos con los que nos hacen el mal. Esta es la forma bíblica de tener paz, con muchos días buenos y felices.

Luego añade que tomemos distancia de las cosas contrarias a la palabra de Dios, “aléjate del mal”.

Algunos quieren saber como obtener la bendición, y antes que los sacrificios y esfuerzos humanos el Señor nos demanda un buen corazón, humildad, no abrir la boca para el mal, ni perseguir aquello que nos daña. Tenemos la responsabilidad de dejarnos moldear por el Espíritu de Dios, así seremos cada vez más parecidos a Jesús. Morir a estos malos deseos es morir a la carne y vivir en el fuego de Dios.

(Versículo 15 y 16)
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Desde el momento que dispongamos nuestro corazón a obedecer y a vivir de acuerdo a la palabra de Dios, sus ojos estarán abiertos sobre nosotros, vigilando, controlando nuestros pasos y ayudándonos. Sus oídos listos para escucharnos cuando oremos y solicitemos su ayuda.

Y nos dice además que no sucederá los mismo con los que practican el mal. Si has estado queriendo hacer la voluntad de Dios, a pesar de que eso te causó dificultades, debes saber que el Señor lo ve y su oído está atento a tu clamor, ser fiel en todo esto, no será en vano.

(Versículo 17 y 18)

“El Señor oye a los suyos cuando claman a él por ayuda; los rescata de todas sus dificultades. El Señor está cerca de los que tienen quebrantado el corazón; él rescata a los de espíritu destrozado”.

Vemos que Dios nos llama a que haya una actitud en nosotros de buscar en Él la ayuda, si clamamos, estamos manifestando que tiene poder para rescatarnos, estamos poniendo fe y pidiendo ayuda. Otra vez se repite la palabra “todas”, el Señor nos libra de todos los temores, de todas las angustias, y de todas las aflicciones y dificultades.

El verso 18 nos muestra nuevamente que Dios pone atención a nuestro ser interior y no a las apariencias que podamos dar ante los demás, es decir, el fariseísmo o religiosidad.

El espíritu humilde es agradable a Dios, porque es sensato y no se cree autosuficiente, el Señor levantará muy en alto a todos aquellos que sepan humillarse ante Él y humillará a los que se enaltecen a sí mismos.

(Versículo 19 y 20)

“La persona íntegra enfrenta muchas dificultades, pero el Señor llega al rescate en cada ocasión. Pues el Señor protege los huesos de los justos; ¡ni uno solo es quebrado!”

Aquí se enfatiza la integridad, porque todos pasan dificultades, pero el Señor librará de todas a los íntegros. Integridad es guardar la palabra de Dios y vivir por ella.

La gracia de Dios no es para que especulemos, es para que en nuestra debilidad sepamos que podemos ser fortalecidos para vencer. Jesús dijo a la mujer que era acusada de adulterio: “Vete y no peques más” le mostró su gracia con perdón y amor, pero le mandó a que vivía una vida santa, alejada del adulterio. También dijo el Señor Jesús que si lo amamos, debemos guardar sus mandamientos.

La obediencia no es algo menor, es lo que Dios quiere lograr en nuestro corazón, es un actitud que debemos decidir tener y para eso nos dió a su Espíritu Santo, quien nos capacita, fortalece y transforma:

Veamos como lo dijo Jesús en San Juan 14:15-18

“Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre: el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará en ustedes. No los voy a dejar huérfanos; volveré a ustedes”.

Todos podemos cometer errores, pero nuestra actitud es dejar de cometerlos, porque el pecado nos daña, nos aleja del plan de Dios. El Señor es bueno y promete responder a los íntegros y proteger a los justos.

(Versículo 21 y 22)

“Sin duda, la calamidad destruirá a los perversos, y los que odian a los justos serán castigados. Pero el Señor redimirá a los que le sirven; ninguno que se refugie en él será condenado”.

En estos tiempos el mundo vive un crecimiento de la perversidad, la inmoralidad y la frivolidad, el mundo está obnubilado por cosas corrompidas, pero llegará el día en el que Dios traiga limpieza y justicia. Esto nos promete el versìculo 21, y el 22 nos consuela con la promesa de salvación y protección ante su juicio. Él redime a aquellos que le sirven, que hacen su voluntad, que han decidido seguirlo y poner su vida en sus manos.

Finaliza el salmo con la promesa de que no seremos condenados, los que le servimos, confiamos y lo buscamos estamos bajo su favor.

Hagamos ahora juntos esta oración basada en el Salmo 34:

“Padre Celestial, te adoramos ante todas las cosas, continuamente te alabaremos. Te agradecemos por tus maravillas y tu grandeza exaltando juntos tu nombre.

Confiamos en ti y esperamos tu respuesta, sabemos que siempre nos libras de todo temor, aflicción, angustia y dificultad.

Que tu luz nos ilumine para que estemos radiantes de alegría.

Enséñanos a temer tu nombre y obedecerte así nos protegerás en todo tiempo. Envía tu ángel para que acampe alrededor de nosotros y nos defienda de todo mal.

Danos Señor, todo lo que necesitamos, provee ahora, queremos ver tu amor y bondad, esperamos y confiamos en ti porque eres bueno y justo con todos aquellos que te son fieles.

Venga tu provisión en todo tiempo para que nada bueno nos falte en el nombre de Jesús.

Limpia nuestros labios de toda palabra corrompida y grosera, ayúdanos a controlar nuestras palabras, para que solo digamos palabras de fe, autoridad y bendición.

Nos arrepentimos de todo lo injusto y te buscamos de todo corazón para que tus ojos cuiden nuestros caminos y nos protegen ante toda situación y circunstancia.

Que tus oídos escuchen nuestro clamor ahora y recibamos tu compasión. Ven a nuestra ayuda, rescátanos de toda trampa y dificultad.

Sálvanos y perdónanos para que nosotros y nuestras familias no seamos condenados.

Pedimos y proclamamos todo esto en el poderoso nombre de Jesús de Nazaret. Amén”

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