Altivez, el gran obstáculo

Declaramos hoy que las que cosas que estás viviendo te harán formar un corazón humilde que agrade a Dios, moldearás tu corazón con la ayuda del alfarero para que seas un instrumento que glorifique a Dios en todo tiempo. Amén

“Porque el Señor es excelso, y atiende al humilde, mas al altivo conoce de lejos”. Salmos 138:6.

Lo peor que tiene una persona con actitud soberbia es que difícilmente la detecte o la reconozca. Sin embargo el alfarero hará su trabajo, y siempre que vea algo que no encuadra en su modle, lo quitará y desmenuzará. Muchas veces somo quebrantados por las circunstancias de la vida para que podamos extirpar de nuestra alma ciertos estorbos que impiden el fluir de Dios. La soberbia y las actitudes arrogantes son el mayor de los estorbos que podamos tener. Algunos de los síntomas de la altivez son la envidia, los celos, la crítica, la mirada de menosprecio y el sentirnos superiores y mejores personas que los demás.

Hasta que no pasemos estos cosas por la cruz, no podremos ser de gran utilidad para Dios. Debemos saber que nada seríamos sin la gracia de Dios. Bien lo resumió el rey Nabucodonosor luego de haber sido humillado. El texto dice así: “Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdaderas, y sus caminos justos; y él puede humillar a los que andan con soberbia”. Daniel 4:37

Hagamos juntos esta oración:

“Señor Dios todopoderoso, declaro que lo gobiernas los cielos y la tierra, y que todo lo que soy, y todo lo bueno que me sucede, proviene de ti. Te pido perdón por haber tenido actitudes soberbias, abre mis ojos para conocerte más a ti y poder conocerme a mi mismo, en el nombre de Jesús. ¡Amén!.

Por Esteban Correa

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