GUÍA Para Tomar La Mejor Decisión

Por Mario Serrano

A diario enfrentamos el desafío de tomar decisiones, algunas de importancia mientras que otras no lo son. Las decisiones importantes determinaran nuestro futuro.

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Una mala decisión postergara tú futuro de éxito, pero las buenas decisiones son como pequeñas bisagras que abren las puertas doradas de un futuro exitoso.

La guía del Señor en estos casos es de vital importancia. Su directiva siempre obrará a tu favor. Aunque aparentemente no entendamos o nos parezca incorrecto el proceder del Señor, su guía responde al conocimiento anticipado que él tiene de todas las cosas, a su sabiduría y al propósito específico que él tiene contigo.

Esta guía no pretende ser completa ni exhaustiva, simplemente será una pauta básica para consulta, en aquellos momentos de indecisión. Contar con este tipo de material para consulta es apropiado sobre todo cuando nos encontramos un tanto confundidos sobre qué es lo que deberíamos hacer en determinadas circunstancias.

Bien se aplica a muchos de nosotros lo que dice Eclesiastés,” la opresión entontece al sabio” (ECLESIASTÉS 7:7), ya que en situaciones de estrés, o de decisiones que marcarán nuestro destino, aflora en nuestra mente con gran rapidez la hierba mala de la confusión, enmarañándose en nuestros pensamientos, distorsionando nuestra percepción de la realidad e incapacitándonos a pensar con claridad y libertad. En esos momentos de confusión u opresión, sino fuera por la ayuda del Espíritu Santo, quien nos recuerda todo lo que el Padre ha hablado y prometido, nuestra teología caería por tierra.

Bien, aquí algunas pautas a considerar:

Sin lugar a dudas podríamos afirmar que una buena decisión es:

1. La que no contradice la palabra del Señor.

Lo mejor para nosotros nunca va en oposición o en desacuerdo a la palabra o mandamientos del Señor.

2. Es la que glorifica a Dios.

Al recorrer el camino trazado por nuestras buenas decisiones el nombre Del Señor y su reino será glorificado y engrandecido.

3. Es la opción que trae paz a nuestro corazón.

Nunca deberías apresurar una decisión hasta no tener paz y seguridad en tu corazón. Cuando la seguridad y paz de Dios llena tu corazón, dejas de hacer preguntas.

4. Es la que produce crecimiento en algún área de nuestra vida.

Más la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va aumentando en resplandor hasta que es pleno día. (Proverbios 4:18)… en el proyecto de Dios para ti no hay lugar para el retroceso. ¿Tu decisión te ayudara a avanzar espiritual, física, emocional, intelectual, o económicamente? En el caso de responder afirmativamente que si en algunas de estas áreas de tu vida. Este crecimiento ¿compromete a las demás facetas de tu vida? La prosperidad de Dios es equitativa y equilibrada. Su deseo es que avances en todas las áreas de tu vida en forma equilibra, sin desmedro de otras. “amado deseo que seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma (3 juan 2 )

5. La que afecta en forma positiva la vida de los que nos rodean.

¿tu decisión afecta a tus padres, esposa, esposo, hijos etc.?, ¿lo hace en forma positiva? ¿Cuál es la opinión de ellos al respecto?

6. Consulta

Consulta y pide la opinión de una persona ajena a la situación y llena del Espíritu Santo. Su enfoque seguramente y su visión objetiva de las cosas puede darte mayor claridad. Con consejo se hace la guerra (proverbios)

7. Recaba toda la información

Recaba toda la información pertinente, pregunta, aclara toda duda, no des por sobreentendido nada, esto evitara muchos contratiempos.

Amigo es mi deseo que al seguir estas pautas simples, junto a la guía del Señor puedas tomar tus mejores decisiones, aquellas que te introducirán al diseño perfecto de Dios para tu vida.

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