La verdadera dicha no está en las apariencias

Se llenará tu boca de risa y tu corazón de adoración, su presencia te dará satisfacción más que nada en la vida, ya lo tienes todo, porque Jesús vive en tu corazón. Con Él disfrutamos de todo, su amor es mejor que la vida.

En el Salmo 63:4-5 dice así: “Tu amor es mejor que la vida; por eso mis labios te alabarán. Te bendeciré mientras viva, y alzando mis manos te invocaré. Mi alma quedará satisfecha como de un suculento banquete, y con labios jubilosos te alabará mi boca”.

Tal vez nunca la humanidad fue tan superficial como en estos tiempos, donde para muchos, es más importante como lo ven los demás, que el verdadero estado de su vida. Los que confían en el Señor pueden tener el alma satisfecha como de un suculento banquete, nuestra fuente de satisfacción no depende de tener más, para vivir de apariencias. Nadie encontrará la felicidad verdadera, hasta que Jesús no sea el centro de su vida. Tal vez pienses que no tienes todo lo que te gustaría, pero el Señor te dice: Ya tienes algo que todos necesitan, pero no lo pueden comprar: Mi presencia en tu corazón. El propósito del Señor es que aprendamos a vivir disfrutando de las cosas sencillas de cada día, agradecidos. Ninguna bendición, ni meta cumplida sirve, si no tenemos la capacidad para disfrutarla, la lección que no debemos olvidar, es que el Señor puede llenar nuestra alma, y eso nos da la verdadera felicidad.

Oremos así:

“Padre Dios, en este día me alegro porque tu presencia me llena con total satisfacción. Se que me darás muchas bendiciones en la vida, pero lo que me permite disfrutar de ellas, es tu amor en mi corazón. Te doy gracias en el nombre de Jesús. Amén”.

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