Salmo 5 Con Explicación y Oración

A continuación leeremos el Salmo 5 en la Versión de la biblia “Palabra de Dios para Todos (PDT)”. Luego haremos un comentario devocional y una oración final.

Comentario biblico devocional del Salmo 5.

Por Esteban Correa

Versículos 1 y 2

En el Salmo 4, anterior a este, David estaba mostrando una oración por la noche, pero aquí hace un clamor en la mañana. De la misma manera, nuestro deseo de buscar la bendición y presencia de Dios debe ser constante de día y de noche.

A veces nuestras oraciones pueden ser superficiales y poco sinceras, tal vez religiosas, sin contenido profundo y verdadero. Pero Dios solo contesta oraciones que parten de lo profundo, necesidades que ponemos delante de su presencia que son importantes para nosotros.

Cuando tenemos esa actitud de llamar la atención de Dios con clamor genuino, captamos a nuestro Padre Celestial, que conoce cuando estamos orando con verdad, con un cierto lamento por nuestra profunda necesidad y sabemos que Él es capaz de contestar.

Cuando no tenemos una fe verdadera, y oramos por si “tal vez si funcione”, “por las dudas”, o porque alguien nos dijo que deberíamos orar, no habrá respuesta para ese tipo de oración sin fervor ni fe. Aunque vale destacar que el fervor no está en las palabras sino más bien, en las palabras que brotan del corazón.

Las padres no prestamos demasiada atención a nuestros hijos cuando nos pide cosas que sabemos no son tan importantes para ellos, no gastaremos el dinero en algo que se termina desperdiciando, porque conocemos que no lo necesitan o no le darán el valor necesario. Pero por el contrario cuando notamos que algo realmente lo desean y resulta ser muy importante para éllos, nos damos cuenta que lo hará muy feliz si lo posee y dejará de preocuparse o ilusionarse por eso.

Un aspecto de la oración es que sea verdadera, que sea un gemir o clamor que sale de los más profundo de nosotros, y por otro lado debemos ir a Dios porque tenemos fe que nos puede ayudar, proveer, guiar, mostrar y abrir la puerta para que obtengamos esa petición.

Es por esto que David comienza llamando la atención a Dios, mostrando que es algo muy importante. En el verso 1 y 2 dice en un grito:

“¡SEÑOR, escucha mis palabras! Presta atención a mis gemidos. Mi Rey y Dios, escucha el grito de socorro que a ti suplico”.

Versículo 3

David presentaba sus peticiones en la mañana, en algunas traducciones se entiende como “de mañana en mañana”, cada día, esto muestra que la perseverancia es otra prueba de nuestro sincero interés en una respuesta divina.

No es que debamos orar algunas veces, sino que debe ser nuestro estilo de vida, nuestro gozo, nuestro refugio. Dios está atento a nuestras oraciones cada mañana, si le damos la prioridad a poner nuestro día en sus manos, confiando en su poder sobrenatural, veremos su gloria.

David también dice “esperaré” nos habla que Dios tiene sus tiempos, y su respuesta es también un fruto de nuestra perseverancia.

Las peticiones, que están basadas en la voluntad de Dios son como una semilla, llegan a su corazón y debemos esperar añadiendo fe. Fortalecernos en la palabra, seguir creyendo, adorando.

Estamos atentos a lo que el Espíritu Santo nos quiera decir. No hay que pedir y olvidar, sino pedir y vigilar la respuesta, estar atentos porque iremos viendo cómo las cosas van a ser transformadas por nuestro Padre Celestial.

Versículo del 4 al 6

Hay quienes luego de haber sido llamados por Dios, de haber tenido oportunidad de arrepentirse, siguen cometiendo las mismas maldades.

Dios no se agrada de aquellos que desean el mal a otros, los que tienen violencia, mentira y engaño. Los que siembres este tipo de cosas, cosecharán las amargas consecuencias.

Dios es bueno, pero es justo, no será injusto con nadie. Si las personas rechazan su misericordia, tendrán que enfrentar su justicia. Y la justicia de Dios es justicia contra el pecado, es su enojo e ira contra la maldad de los corazones no arrepentidos.

Por eso debemos temer de seguir los impulsos carnales, hacerlos morir, renunciar a todo lo perverso, vergonzoso y corrupto de nuestro corazón para que esa naturaleza inclinada a lo malo, quede sometida bajo el poder del Espíritu de Dios.

Versículo 7 y 8

Si decidimos hacer las cosas bien y nuestra voluntad está en ver el favor de Dios, podremos vencer los malos hábitos.

Porque la gracia no es para “volver a pecar” sabiendo que Dios nos va a perdonar. La gracia es que tenemos acceso al Espíritu Santo para ser transformados y vencedores por medio del poder de Dios viviendo en nosotros.

La gracia es el favor de Dios en darnos el privilegio de ser renovados, fortalecidos, santificados y llenos del Espíritu Santo, gratuitamente aunque no seamos merecedores de esto.

La gracia es que podemos acceder a ser como Jesús con sus fuerzas y no con las nuestras. La gracia es el regalo que tenemos por la sangre de Cristo, de acceder libremente a la presencia de Dios para ser transformados.

Nuestro privilegio es estar en la presencia de Dios, pasar tiempo escuchando su palabra, hablando con el Espíritu Santo y buscando la gracia de Jesús, esto nos hará recibir y absorber todo lo que Dios es, y así ser más parecidos al Señor para amar lo que Él ama y aborrecer lo que Él aborrece.

Por eso dice el verso siete:

“Pero yo disfrutaré de tu presencia gracias a tu abundante y fiel amor. Y me inclinaré ante ti para adorarte en tu templo santo”.

Y en el verso ocho nos muestra como David desea lo que Dios desea, quiere agradarlo y no le importa otra cosa que darle a Dios el lugar que se merece.

Esta debe ser nuestra meta, ser como Jesús, a medida que nos pongamos esta meta y nos enfoquemos en la vida a seguir lo que Dios quiere para nosotros, seremos transformados, y David lo dice de esta forma en el verso ocho:

“SEÑOR, ayúdame a llevar una vida justa, aunque mis enemigos me acechen a cada instante. Haz que sea fácil para mí vivir de la manera que tú quieres”.

Versículos 9 y 10

El verso nueve dice: “Porque mis enemigos nunca dicen la verdad. Todo lo que quieren es destruir a los demás. Su boca es un sepulcro abierto; usan la lengua para engañar”.

La mentira y el engaño es la caracterista de una persona opuesta a los valores cristianos. El engaño está en el corazón, no precisamente en el tipo de palabras o en la forma de hablar.

Alguién puede parecer muy educado o intelectual, sin embargo su corazón puede ser perverso. Los fariseos en la época de Jesús eran personas que aparentaban santidad, educación, elevación espiritual, eran religiosos que querían mostrar apariencia de piedad ante los hombres para recibir adulaciones de ellos. Pero Jesús los acusó de hipócritas, en su corazón había vanidad y arrogancia, no amor sincero de Dios.

Porque la verdad de lo que somos está en lo íntimo del corazón, en el arrepentimiento genuino si nos equivocamos.

La expresión “Sepulcro abierto” nos habla de muerte, de personas que no quieren que los demás progresen, ni que cumplan sus sueños y metas, quieren dar muerte a todo lo bueno que Dios quiere hacer.

Cuando estamos con Dios, deseamos y hacemos lo que Él quiere: vida, esperanza, fe, perdón, sanidad y abundancia. Cuando una persona se aleja de Dios, se llena de todo lo opuesto al Señor, incertidumbre, temor, incredulidad y falta de amor.

Estos enemigos seguramente habían hostigado a David, lo intentaron destruir, pero él levantó la maldad de ellos en una oración para que el Señor hiciera justicia. Por eso el verso diez dice:

“¡Dios mío, castígalos! Haz que caigan en sus propias trampas. Dios mío, haz que caigan por sus crímenes incontables, porque se han rebelado contra ti”.

Versículos 11 y 12

El Salmo se cierra dando una bendición a todos los que buscan a Dios, a los que quieren hacer el bien y ser obedientes. Si amamos a Dios lo buscaremos y tendremos sus fuerzas para vencer todo mal, todo enemigo y toda trampa del diablo contra nuestras vidas.

El Señor quiere bendecirte, quiere prosperarte en todas las áreas de tu vida. Su voluntad es que lo busques y te llenes de su amor. No te alejes, no te rebeles, la bondad de Dios te espera.

El verso doce nos deja esta preciosa bendición:

“Pues tú, SEÑOR, bendices al que te obedece, como un escudo lo cubres con tu favor”.

Hagamos juntos esta oración, basada en las promesas del Salmo 5:

“Gracias Padre Celestial, porque tu escuchas nuestro clamor sincero, suples nuestras más profundas necesidades”.

“Abre tus oídos a nuestro clamor, tú eres bueno y siempre perdonas a tus hijos y nos das otra oportunidad”

“Te buscaré cada día, pongo mi esperanza en tu respuesta, en tu fidelidad. Sé que eres poderoso y bueno, cada mañana vendré a ti a orar para adorarte y tener comunión contigo”

“Lléname de tu presencia, de tu gracia y de tu poder transformador, para agradarte por medio de tu Espíritu Santo, no en mi fuerzas, ya que sólo puedo vencer con tu unción transformadora que me llena en el nombre de Jesús”

“Tu me llenas, me das esperanza, propósito, amor y fortaleza para seguir adelante, recibo ahora tu paz, tu plenitud, te adoro con todo mi corazón, porque me has dado vida y vida en abundancia”

“Rodéame de tu protección para que pueda vivir de la manera que te agrada, guárdame del mal y líbrame de los enemigos de mi alma que quieren destruirme”

“Ayúdame a vivir una vida justa y santa, para estar fluyendo en tu Espìritu y palpar tu bendición. Que las palabras de vida salgan de mi boca cada día, llename para que hable tu verdad”

“Que todo enemigo que me quiera destruir con sus palabras amargas de muerte sea detenido. Que toda maldición en mi contra sea anulada en el nombre de Jesús”

“Rompo toda palabra negativa que se haya soltado sobre mi vida, todo deseo y acción en mi contra sea quebranta en mi y mi familia por la unción que rompe todo yugo”

“Alégrame al buscar tu protección, dáme un nuevo canto de alegría para vivir en gozo. Festejo tu victoria en mi vida, bendíceme y cúbreme con tu favor en el nombre poderoso de Jesús, ¡Amén!”

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