Esteban Correa

Si Dios es el centro en tu Matrimonio, el Amor crecerá

Por Esteban Correa 

Que Dios sea el centro, es un estilo de vida profundo de fe. No significa tan solamente que te hayas casado en alguna iglesia cristiana, o que hayan orado cuando te casaste. Que Dios sea el centro, es un profundo y comprometido estilo de vida de fe, que rige los códigos de cada integrante del matrimonio.

Si el esposo y esposa aman a Dios, temerán ser desobedientes, y no solo para no engañar al otro, sino mucho más, para ser atentos, arrepentirse si existe una mala actitud, tratar al otro como se merece, porque el amor de Dios está en ellos.

Tanto el esposo como la esposa, deben poner a Dios cada uno personalmente en el centro de su vida; para todo, para decidir, para que sea el primero en quién confiar y buscar. En definitiva, para mantener sus consejos y vivir de acuerdo a su palabra. Si ambos cónyuges están basando sus vidas en Dios, cualquier problema se podrá superar.

«Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella» Efesios 5:25

Cuando se honra a Dios individualmente, y en conjunto como matrimonio, el amor se renovará. Yo lo experimento desde hace años, es algo inusual para el pensamiento común del mundo sin fe, que siempre habla de «desgaste», luchan permanentemente para no estar en conflicto.

Mientras el mundo indica que la mayoría de los matrimonios fracasan, y que existe un desgaste «ineludible», en Cristo existe un matrimonio para toda la vida, que va creciendo en amor y compañerismo. Se que para algunos puede sonar como demasiado, pero no lo es en absoluto.

Quiero aconsejar a los matrimonios que tomen en cuenta esto: si están pasando por un conflicto, por situaciones desgastantes, no hay cosa que Dios no pueda renovar, sanar o corregir, pongan la palabra de Dios y la oración primero renunciando al orgullo y a toda clase de actitud negativa.

He llegado a la conclusión de que un matrimonio alcanza su mejor expresión cuando Jesús es la roca solida que lo sostiene. No solo se trata de orar, sino de estar rendidos a Él, de temerlo, de amarlo sobre todas las cosas.  Cristo debe ser la roca donde edificas tu matrimonio. Jesús dijo:

«Les mostraré cómo es cuando una persona viene a mí, escucha mi enseñanza y después la sigue. Es como una persona que, para construir una casa, cava hondo y echa los cimientos sobre roca sólida. Cuando suben las aguas de la inundación y golpean contra esa casa, esta queda intacta porque está bien construida». Lucas 6:47-48

Una esposo o esposa que ama a Dios tendrá el amor suficiente para dar al otro, y Dios le renovará el amor, no existe el «desgaste» porque el amor de Dios es derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo.

«(…) Pues sabemos con cuánta ternura nos ama Dios, porque nos ha dado el Espíritu Santo para llenar nuestro corazón con su amor». Romanos 5:5

El amor es la clave de todo, Dios es amor y el nos llena con ese amor cada día, en el existe el amor verdadero y no desea que los matrimonios se divorcien. el amor es lo que necesitamos tener y aplicar en el matrimonio durante toda nuestra vida. Hay cosas que un cónyuge ve en el otro como un defecto, como cosas que le molestan, y justamente es eso es lo que hace que el amor de Dios se perfeccione. Dios usará tu matrimonio para perfeccionar tu amor y para que seas cada vez más como Jesús. El amor todo lo soporta. No es casualidad que te hayas casado con quién lo hiciste. Algunos deben estar muy heridos o molestos por cómo es el otro, come se comporta cada día, por ciertas costumbres que no le agradan y demás, pero si quieres madurar espiritualmente, estás en el mejor lugar para hacerlo: tu matrimonio.

«Y sobre todo, ámense profundamente, porque el amor es capaz de perdonar muchas ofensas». 1 Pedro 4:8 (PDT)

En cuanto a conflicto hay que saber ceder, perdonar, amar. No dar rienda a la ofensa a las palabras odiosas, una pequeña palabra dicha a destiempo o en el momento menos oportuno, sabemos, los que estamos casados, la cantidad de hostilidad que puede acarrear.

A los matrimonios jóvenes les digo, que sus primeros tiempo serán muy especiales, pero comenzarán pronto a tener que poner el amor y la paciencia sobre todas las cosas, porque de eso se trata, de manifestar el amor de Cristo, primero en nuestra familia, en tu ser amado.

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