Una Gran Lluvia en Tierra Seca

Tu tiempo de desierto termina, la seguía se convertirá en arroyos de vida, una gran lluvia viene. El Señor te da señales de adelanto, y luego vendrá una tormenta de bendición como jamás habías imaginado.

1 Reyes 18:41 “Entonces Elías dijo a Acab: Sube, come y bebe; porque una lluvia grande se oye”.

En este relato la tierra de Israel estaba en sequía desde hacía tres años y medio. Pero Elías el profeta declara al rey que una lluvia grande se oye. En verdad ésta fue una revelación espiritual que Dios le mostró a Elías, porque no había ninguna señal física de lluvia ni de tormenta. Así puede que esté sucediendo con tu vida ahora, vienes de una sequía y estás buscando una respuesta y hoy el Señor te muestra una gran victoria que llega a tu vida, una gran lluvia que ya se oye; que transformará tu desierto en manantiales de vida.

Luego de esta declaración profética, Elías se pone a orar, y manda a un ayudante a ver si viene la tormenta, pero no ve nada, lo vuelve a enviar hasta que en la séptima vez vio una pequeña nube, esto simboliza, que luego de que recibas la palabra profética de tu bendición, tendrás un pequeño adelanto, una señal que te confirmará que la lluvia de bendición ya llega. Luego se desató el aguacero y fuerzas extraordinarias vinieron a Elías para correr. El Señor desatará en breve la lluvia en tu desierto y entraras a un tiempo de aceleración espiritual alcanzando nuevas y grandes bendiciones.

Hagamos esta oración:

“Padre hoy escucho tu voz y declaro que una lluvia grande se oye, veré tus señales de adelanto, y en breve recibiré una gran tormenta que renovará mi vida y pondrá fin al desierto. Recibo tus fuerzas sobrenaturales para correr en el espíritu y alcanzar todas tus bendiciones, lo declaro en el nombre de Jesús. Amén”

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