Mentiras que los cristianos creen acerca de la sanidad #2

Por Kenneth Copeland

“Dios envía enfermedad sobre ti para enseñarte algo”

Hoy, continuaré con la serie: Mentiras que los cristianos creen acerca de la sanidad. Este tema está en mi corazón porque he visto a miles de personas que reciben su sanidad en mis reuniones de La escuela de sanidad. Esas sanidades no dependieron de mí, sino de lo que Jesús hizo hace 2,000 años. Todo lo que yo hago —gloria a Dios, y que tengo el privilegio de hacer— es ayudar a las personas a que abran sus ojos y vean lo que dice en la Palabra de Dios. Y eso es lo que deseo hacer hoy. Así que veamos la segunda tradición o mentira religiosa que los cristianos creen acerca de la sanidad. Identifiquémosla y saquémosla de nuestra vida para que podamos seguir adelante con el llamado de Dios para nuestra vida.

Mentira No. 2: Dios envía enfermedad sobre ti para enseñarte algo.

Imagino toda que la habitación del trono de Dios se estremecerse por lo que dice esta tradición religiosa. Pues es totalmente contraria a lo que dice en las Escrituras. En ninguna parte de la Biblia dice que podemos aprender y crecer con las enfermedades, dolencias y confusión. Ni una sola vez en el Nuevo Testamento dice que la enfermedad sea la maestra de la Iglesia.

Al contrario, en la Biblia dice: «Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra» (2 Timoteo 3:16-17).

Lee esos versículos de nuevo. ¿Según esos versículos quién nos corrige?

¡La Palabra de Dios!

¿Según esos versículos quién nos edifica y nos perfecciona (o nos hace madurar)?

¡La Palabra de Dios!

Además de Su Palabra, Dios también nos ha dado al Espíritu Santo para que sea nuestro maestro. Por esa razón, es importante para nosotros, no sólo nacer de nuevo, sino ser llenos del Espíritu. Jesús enseñó que el Espíritu Santo es el único que «…les enseñará todas las cosas…» (Juan 16:13). Él es el único que «…los guiará a toda la verdad…» (Juan 16:13).

Si queremos que Dios nos enseñe algo, no debemos salir a pescar una gripe. Sólo debemos apartar tiempo para abrir nuestra Biblia. Simplemente podemos leer la Palabra, creer lo que leemos y permitir que el Espíritu Santo nos muestre cómo aplicarla a nuestra vida.

Ése es un proceso simple. Cualquiera puede hacerlo, y puedo asegurarte por varios años de experiencia que es muy divertido. Me fascina levantarme en la mañana y primero que nada dirigirme a mi lugar de oración y lectura de la Palabra. Siempre me hace feliz buscar en la Palabra y ver todo lo que me pertenece como creyente. Ésa es una gran forma de comenzar el día.

Si aún no te has formado el hábito de invertir tiempo a diario en la Palabra, hazlo ahora. Cambiará tu vida. No puedes leer la Palabra, creerla y tener comunión con el Espíritu Santo, y aún así permanecer enfermo y derrotado. Las palabras de Dios: «Ellas son vida para quienes las hallan; son la medicina para todo su cuerpo» (Proverbios 4:22).

¡Lo que aprendes de la Palabra traerá victoria a cada área de tu vida!

Asegúrate de leer la siguiente parte de esta serie de enseñanzas: Mentiras que creen los cristianos acerca de la sanidad #3. Permite que la Palabra de Dios continúe transformando —y cambiando— tu forma de pensar acerca de la sanidad. Luego, descubrirás que te encaminas ¡a disfrutar de una vida cristiana de victoria!

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