¿Sabes quién eres realmente? Por Cindy Jacobs

Por Cindy Jacobs

Como cristianos, probablemente la mayoría estamos familiarizados con 2Cor. 5:17 “Por tanto, si alguno está en Cristo, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron, todas son hechas nuevas”.

Esta escritura nos asegura que, en Dios, somos vueltos a hacer, y nuestra identidad está fundada en El; sin embargo, a pesar de esta afirmación, muchos de nosotros luchamos en realmente abrazar la verdad y caminar en ella diariamente. Nos podemos quedar estancados en el viejo modo “pecadores salvados por gracia” y no darnos cuenta que, en Cristo, hay mucho más – gracia sobre gracia.

Considere estas palabras: “De su plenitud todos hemos recibido gracia sobre gracia”(Juan 1:16) Hemos recibido la gracia de recibir aún más gracia.

Pablo nos enseñó que cuando hablamos según el Espíritu Santo, nos convertimos en hijos de Dios:

“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: !!Abba, Padre!“ (Romanos 8:14,15)



Abba es la palabra en hebreo para “papá”. Más que una relación legal, la palabra tiene una connotación emocional y espiritual. ¿Cómo sería si realmente abrazáramos este tipo de relación con Dios?

Algunos años atrás, estaba sentada en el lobby de un hotel en Jerusalén donde había un grupo de hombres judíos ortodoxos. Ellos estaban vestidos en su tradicional terno negro con camisa blanca y sombrero negro también.

Un pequeño niño de 3 o 4 años, vestido de manera similar, estaba con ellos. De repente salió de entre el grupo corriendo en dirección a un hombre que acababa de pasar por la puerta. El lo llamó, “Abba, Abba, Abba”, mientras se votaba a los brazo de su padre. Su abba lo levantó, sosteniéndolo cerca y le dio besos por todo el rostro, mientras el pequeño se reía con deleite.

Esa es la relación de Abba que Dios quiere para cada uno de nosotros – llena de seguridad y deleite.

Pablo siguió diciendo, “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados”. (Romanos 8:16,17)

El está afirmando una verdad en las Escrituras, una que incluso el Rey David escribió muchos años antes de que Jesús viniera a la tierra – tenemos una buena herencia y podemos estar confiados y seguros como hijos de Dios (ver Salmo 16: 5-6).

Como una nueva creación, Soy un hijo de Dios, y tengo buena herencia en El.

Una parte significativa de esa herencia se manifiesta en los frutos del Espíritu que fueron disponibles para nosotros: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, mansedumbre, templanza y dominio propio (Ver Gálatas 5:22-23).

El amor se menciona primero en la lista porque es fundamental a cualquier otro don. Alabemos a Dios – Su amor está siempre presente en nuestras vidas!

Yo digo continuamente que si solo aprendemos un himno, este debería ser “Jesús me ama”. Como un niño, continuamente yo canto esa canción para levantarme el ánimo cuando hay dificultades en mi vida. Lo canté como una canción de cuna para mis hijos y nietos. He visto lágrimas de ternura en los ojos de ancianos mientras lo cantamos en los asilos de ancianos. Vaqueros y adictos en recuperación han llorado mientras permitieron que esta verdad llegue hasta sus espíritus.

Cuando abrazamos esta verdad de que nada puede separarnos del amor de Dios en Cristo Jesús, cuando permanecemos en la relación con Abba con nuestro Dios, cuando sabemos que somos amados incondicionalmente por Aquel que es amor, podemos caminar confiadamente en nuestra identidad en El — a pesar de las circunstancias que hayan en nuestras vidas.

Abrazaremos nuestra inexperiencia. No nos veremos como simples pecadores salvados por gracia, sino a través de esa gracia, sabremos sin duda de sombra que somos hijos de Dios y coherederos juntamente con Cristo.

Nuestra identidad en Él nos permite acentuar lo positivo en nuestras vidas. Vivimos sabiendo que Él tiene planes para nosotros que incluyen un futuro y una esperanza (Jeremías 29:11) Además de eso, podemos darnos cuenta que nuestra herencia en El incluye no solo la eternidad con nuestro Dios, pero también la provisión de caminar victoriosos durante nuestro tiempo en la tierra.


Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. (Romanos 8:37-39).

Mensajes traducido y adaptado por AvanzaPorMas.com de la predicadora y profeta Cindy Jacobs del ministerio Generales Internacionales. Publicado originalmente en: generals.org/articles/single/do-you-know-who-you-really-are

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